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Molina, el regreso del número 1 |
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El pasado 19 de enero, el guardameta se presentó en Riazor arropado por
el presidente Augusto César Lendoiro, igual que tres meses antes. El
dirigente blanquiazul, que había sido informado diariamente de las evoluciones
del guardameta, no pudo evitar emocionarse al comienzo del acto, durante la
breve presentación del portero.
Ante el aluvión de peticiones para entrevistar a Molina en los diferentes
medios de comunicación, el presidente deportivista solitó que
el cancerbero fuese tratado con nomalidad, como cualquier otro jugador que se
reincorpora a su club tras superar una dolencia. A continuación, Molina
agradeció una vez más las muestras de cariño recibidas
de todas partes y confesó que se sentía como uno más
de los que han tenido que enfrentarse a un tumor. A las cinco de la tarde, el
portero valenciano fue recibido como un auténtico torero en Riazor. Al
grito de ¡Molina! ¡Molina!, la afición blanquiazul
le tributó un merecido homenaje. El futbolista devolvió el saludo
a la hinchada y acto seguido presenció el partido entre la escuadra blanquiazul
y el Athletic de Bilbao. A la mañana siguiente, José Francisco
Molina se reincorporó a los entrenemientos. Como cualquier otro día
normal.
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Los mejores fichajes de invierno estaban en casa. Al igual que Molina,
otros jugadores importantes, como sus compañeros Manuel Pablo, Andrade,
Valerón, Djorovic... sufrieron la cara amarga del fútbol en 2002.
Cada uno de ellos ha tenido que superar dolencias importantes, algunas de larga
duración. Las lesiones responden a un ritual terrible: primero se produce
la lesión, después se diagnostica y se afronta, y finalmente se
prepara la reincorporación al equipo. El momento del primer golpeo de
balón o del primer partido también es la victoria de un excelente
servicio médico en la sombra. A veces, el entorno, la prensa, o incluso
el propio afectado, reclama plazos matemáticos de recuperación,
como si una fractura de tibia y peroné equivaliese a dos más dos
igual a cuatro. Puede que la dolencia se supere en tiempo récord, caso
de Molina, y puede que se alargue, pero sólo las computadoras equivalen
a dos más dos igual a cuatro.
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