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Todo empezó
con Eighties fan, esa maravilla de single que fundía
en 4 minutos memorables lo mejor de las Ronettes, The Sundays y Belle and
Sebastian. Un tema casi hecho a medida en tres escalas (el pop soul de los
60, el indie post-Smiths y la revisión de ambos en los 90) que parecían
aprehender toda una manera de concebir el pop en pleno siglo XXI mirando al
retrovisor de lo digerido durante la adolescencia con ese cariño y espíritu
de fan que deja al margen cualquier ánimo de subversión. La producción
corrió a cargo de Stuart Murdoch, cantante de Belle & Sebastian
y pareja sentimental de Tracyanne, la cantante y principal compositora de CAMERA
OBSCURA se convirtió en el single de la semana en la revista Record
Collector y se infiltró en la programación de John Peel y Steve
Lamaq (ambos, prestigiosos dj´s de la BBC británica). Lo cierto
es que Eighties fan enamoró...
Pero ya sabemos todos cómo es el mercado del pop británico, tan
lleno de singles deslumbrantes y discos vampirizados por ellos en grupos que
son la sensación de la semana y el olvido de la siguiente. Afortunadamente
los acontecimientos se desarrollaron de otra manera. CAMERA OBSCURA confirmaron
las expectativas con Biggest bluest hi-fi (Elefant 2002)
su disco de debut. Arropados ahora por la producción de otro paisano,
Geoff Allan (Teenage Fan Club. Mogwai), extienden a 10 temas (2 extras
en la cuidada edición española) las virtudes conocidas ya por
Eighties fan con un resultado igual de conmovedor. Ya desde
Happy new year, el tema que abre el disco, se siente la necesidad
de mover la cabeza de lado a lado con la misma sonrisa tonta que cuando escuchamos
por primera vez Get me away I´m dying de Belle and
Sebastian. Es el inicio de una embriagadora borrachera de pop donde podemos
hallar con toda nitidez el gozoso rastro de los siempre revindicables Felt
(Shine like a New Pin), la imaginaria resurección
de los Sundays más intimistas (Let´s go Blowing),
el pop de percusiones tribales de la Velvet Undergorund (Double
Feature) e incluso un sorprendente delirio ruidista final próximo
a Mogwai (Arrangements of Shapes and Space).
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Todo ello acompañado de ese sonido global de base acústica y
pegada suave, donde la caricia country, la fantasía orquestal bacharachriana
y el no-feeling de unas voces de ensueño capea a sus anchas, exquisito
y radiante, por temas como Swiming Pool, Houseboat
o Anti-western, probablemente el mejor corte de un disco que
ya ha situado a CAMERA OBSCURA como una de las referencias obligadas
al hablar del mejor pop de la actualidad.
El día 9 de noviembre la magia de CAMERA OBSCURA se apoderó
del Playa Club en una noche imprescindible para los exégetas del pop
de ínfulas clásicas, asientos selectos y origen indie. Vete rumiando
la velada y deja espacio libre suficiente en la hoja de tu diario. Ya sabes,
cuando uno se enamora, unas pocas líneas no llegan para nada.
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