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Han tenido que ir abriéndose camino
entre la indiferencia y las embestidas de aquéllos que no conciben la
música más allá de los férreos parámetros
del establishment. Di Ino y Di Grobas, aka Deep Man y Di Groove
Us, hablan para RCD cuando los anquilosados esquemas de la industria
al fin empiezan a mirar al house sin rubor. Es el momento de echar la vista
atrás y relatar cómo dos disc jockeys coruñeses han llegado
a ser exponentes del house en España y firmas respetadas en el panorama
internacional. Desde el antiguo House Café de Gómez Zamalloa al
novísimo de Bastiagueiro pasando por el Telefunken, Ino y Grobas se han
partido los cuernos para sacar la cabeza y reclamar su parte. ¿Pero cómo
empezó el trayecto?
Ino: Por casualidad, porque mi pasado era una banda de r'n'r. Descubrí
la música de baile, el house, y me enganchó. Empecé a pinchar
en casa, en fiestas de amigos, y a partir de ahí, primera residencia,
primer club propio y hasta hoy. Es una pelota que se va haciendo cada vez más
grande.
Grobas: Yo igual. Cuando empezamos sólo había bakalao y
algo de techno. No había nada de house, y cuando pinchábamos nos
decían que era música para maricas. Afortunadamente, ahora la
gente se ha culturizado un poco. Además, ahora el house está un
poco de moda, aunque seguimos siendo muy underground.
RCD: ¿Cómo resumiríais la escena
músical electrónica coruñesa?
G: Fácil. Hay tres sitios clave: el Playa Club, El Telefunken
y el House Café. Yo acabo de tocar en el Playa con Wagon Cookin',
e Ino lo hizo con Buscemi hace unos meses. Creo que está siguiendo
una política musical variada y rica. Trae a productores de trip-hop,
de funky, tira mucho del soul y la música negra. Además, han venido
Wagon Cookin', que son las estrellas de este año del house español,
a Howie B varias veces ... están haciendo un gran trabajo, música
de calidad.
I: El Telefunken es un local bastante chulo, personal. Tanto la decoración
como la banda sonora están muy logradas. No provocamos la histeria de
la gente; siempre se está a gusto. El House Café es más
baile y 100% house. La gente va porque le gusta. Cuando estábamos en
Oh! Coruña nos llegaron a pedir Chayanne. Pero eso ya no nos pasa
en Bastiagueiro.
A partir de House Café Ino y Grobas han creado una marca propia, un movimiento
casi personal que les ha hecho traspasar fronteras, hasta llegar a la meca americana,
cuando se unieron al colectivo Funky Soul Rebels de Nueva York.
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Antes
ya se habían recorrido medio Portugal y este año han ido a varias
ciudades de Rusia, entre ellas Moscú y San Petersburgo: "Son oportunidades
que pasan por delante de los ojos, las coges o no las coges, y nosotros decidimos
cogerlas", señalan.
RCD:¿Y en todos esos lugares sitúan Galicia
en el mapa?
I: Hombre, date cuenta que el Deportivo es un equipo ya muy grande. Igual
hace diez años Coruña no sonaría tanto, pero ahora todo
el mundo conoce a Valerón y Tristán.
I y G: Somos deportivistas a saco.
G: Eso sí, nos viene mal los domingos después de trabajar
todo el sábado, pero lo vemos como podemos, aunque sea en casa. Forza
depor, oé, (a coro)
RCD:¿Cuáles son vuestros proyectos de
futuro?
I: Vamos a crear un sello propio. En noviembre vamos a sacar los primeros
maxis a la venta. Se llamará House Café Music y tiene cortes de
Grobas, míos, de Seph (NY), y de gente de Portugal
De todas maneras, pinchando también nos sentimos creadores. Es como un
mensaje que quieres dar a la gente.
RCD: ¿Le auguráis un buen futuro al house
en estas tierras?
I: Claro, además ya tiene un buen presente.
G: España ya es una gran potencia en música house desde
hace dos o tres años. Ahora más, porque por ejemplo el disco de
Wagon Cookin' está rompiendo en Japón y Estados Unidos, y en Inglaterra
...y como ellos aparecerá más gente, ya hay sellos y productores,
ya puedes coger los charts de djs de fuera y ves españoles, en house
y techno. En España es donde mejor carteles hay de festivales y fiestas
de toda Europa.
Sin embargo a Ino y Grobas se les llena la boca de amargura cuando piensan que
mientras en Barcelona disfrutan del Sónar, aquí uno se tiene que
conformar con iniciativas como las suyas: sin más ayuda que su propio
trabajo han ido hilando una madeja que otros se empeñan en desenredar.
A modo de epílogo, un mensaje: "Tendrán que pasar años
para que la gente se dé cuenta de lo que hacemos, pero lo harán",
dice Ino. "Es lo que pasaba en los años 50. La gente del rock'n'roll
era la que más desfasaba y los más conservadores decían
que eran unos locos; pues bien, esa misma gente es la que ahora tiene en casa
los discos de los Stones".
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