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Hace unos cuantos años, pocos, el público
amante del vino asistió, atónito, a un fenómeno preocupante:
la escalada de precios. De repente, toda bodega que pretendiese ser tomada en
serio pareció verse en la necesidad de colocar en el mercado vinos de
alto precio, por encima de los 90, los 120 y hasta los 150 euros por botella;
diríase que todos quisieron, de repente, participar en la carrera que
habían iniciado Álvaro Palacios, con su L'Ermita del Priorato,
o Peter Sisseck con su Pingus de la Ribera del Duero.
Dos vinos que, por el momento, están a la cabeza de las cotizaciones
del mercado nacional: el inalcanzable Pingus, un vino del que ha oído
hablar mucha más gente que la que efectivamente lo ha bebido, anda ahora
-el 98 por encima de los 540 euros... mientras que L'Ermita del 95, un vino
que, como todos los Prioratos, necesita tiempo para expresarse, está
en torno a los 350 euros por botella.
Por supuesto, no todo es así. Hay vinos de gama alta de toda la vida,
que hoy, sin que podamos llamarles baratos, ofrecen un precio muchísimo
más aquilatado. Es el caso del Vega Sicilia único, que en tienda
anda ligeramente por encima de los 140 euros.
Otros, desde luego, se han quedado en una relación calidad-precio magnífica,
aunque cuando salieron al mercado pudieron parecer caros. El caso más
clamoroso es el del excelentísimo Barón de Chirel, ahora del 96,
buque insignia de la bodega de los Herederos del Marqués de Riscal, que
hoy cuesta poco más de 40 euros. Otro caso de ventajosísima relación
entre lo que se cobra y lo que se ofrece es el Alión 98, tercera marca
de Vega Sicilia, que anda por los 31 euros, en contraste con los precios de
tantos Riberas que se han disparado... desde el principio. Dejemos constancia del precio del vino blanco más caro de España,
que es, al mismo tiempo, el más caro de los vinos gallegos: se trata,
cómo no, de un Albariño, el Gran Veigadares, magnífico,
de tirada limitada, que se cotiza a unos 55 euros por botella.
En tonos más "normales", entre los 15 y los 18 euros, hay muchas opciones
interesantes. Pensemos en un Mauro, de Mariano García; un Finca Valpiedra,
en Rioja, como el siempre seguro Marqués de Vargas y el novedoso Propiedad
H. Remondo; o en el Marqués de Velilla de crianza, en la Ribera del Duero.
Son vinos que satisfacen plenamente y no se disparan.
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Por debajo de los 12 euros también hay vinos muy atractivos, que dan
una magnífica respuesta; es el caso del Calzadilla, que elabora Paco
Uribes en Huete, o de otro sensacional vino castellano sin D.O., el Dehesa del
Carrizal. Por ahí están unos cuantos blancos gallegos de calidad,
como el Pazo de Señorans o el Albariño de Fefiñanes, entre
los Rías Baixas, o el Viña Mein en los Ribeiros. En torno a los
9 euros tampoco faltan oportunidades: véase, por ejemplo, el Clos dels
Codols, un Tarragona excelente, o el Casa Castillo, un Jumilla de alta calidad.
También se mueve en ese nivel el Marqués de Velilla de crianza
corta, muy agradable. Y rozando -por debajolos 6 euros también podemos
hacer una recomendación de interés: el Hécula, que elabora
en Yecla la familia Castaño y que, sin duda, romperá muchos esquemas.
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