La máquina compactadora de la imagen sólo
es una parte del proceso para habilitar los mejores campos en la Ciudad Deportiva
de Abegondo. La hierba tiene casi veinte centímetros de raíz y
ya crece con fuerza a lo largo y ancho de seis campos. Por este motivo, los
operarios realizan labores de siega diariamente. Abegondo está llamado
a convertirse en una alfombra verde, donde ahora mismo podría disputarse
un partido de fútbol interminable sobre unos 40.000 metros cuadrados,
cinco veces el estadio de Riazor (ocuparán diez veces del recinto herculino
cuando esté rematada la infraestructura).
En los días despejados resulta particularmente reconfortante esta ingente
obra civil. Ni qué decir tiene que la nueva casa del deportivismo está
decorada en base a dos elementos naturales: moqueta verde de hierba y techo
blanquiazul. El entorno es una factoría de aire puro y arboleda, como
corresponde a un paraje hermanado con el embalse de Cecebre o el río
Barcés. Fútbol y naturaleza, el deporte es el mejor amigo de la
ecología.
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