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vuelta contra el Leeds United, aunque desgraciadamente el tercer gol nunca
llegó.
¿Es verdad que pidió la camiseta de Djalminha tras aquel encuentro?
Sí, es cierto. Es un futbolista genial.
El Deportivo volverá al Santiago Bernabéu para jugar la final
de la Copa del Rey contra el Real Madrid.
Mi idea es acudir a ese partido. Si no puedo animar al Deportivo en la final
de Copa, lo haré en la Liga de Campeones en Riazor. Espero que coincida
alguna de las visitas que suelo realizar a España periódicamente
con una de esas citas importantes.
En fútbol se dice que los equipos tienen obreros y arquitectos. Alguna
relación habrá entre la arquitectura y el mundo del fútbol.
Ambos tienen elementos comunes y desde el primer momento estudié esa
relación. Por este motivo me gusta tanto el fútbol. La arquitectura
se desarrolla a partir de una malla ortogonal, que puede compararse con un campo
de fútbol. El arquitecto tiene la posibilidad de moverse libremente dentro
de esa malla, igual que los jugadores sobre el rectángulo de juego. Lo
interesante en la arquitectura y el fútbol es el juego que se establece
entre la rigidez de la malla y el juego libre de los elementos. Tanto el futbolista
como el arquitecto deben demostrar su talento, pero están sujetos a unas
normas: de la misma manera que un jugador tiene que adaptarse al fuera de juego,
una regla que le impide
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recibir el balón entre el último defensor y el portero, las mallas
contienen unas líneas virtuales que regulan el movimiento.
¿Por qué se fijó en el estadio de Riazor?
Lo primero que me llamó la atención fue su situación. El
entorno resulta excepcional.
¿Fue un flechazo o algo así?
Mi primera visión fue la hermosa estampa de un recinto deportivo al lado
del mar. Entonces caí en la cuenta de que había que abrir Riazor
al mar. Y es posible hacerlo sin eliminar ninguna de las gradas que cierran
el estadio. Lo que le explico constituye la base del proyecto que le presenté
al Deportivo. ¿Usted se imagina un partido en el que el espectador puede
fundir al mismo tiempo una genialidad de Djalminha con el espectáculo
del mar?
¿Se trata de una quimera o de un proyecto financiable?
Una obra de este tipo atrae a los patrocinadores, a la gente, al dinero. Está
planteada para generar muchos más recursos de lo que en principio puede
costar. Le pongo un ejemplo: el estadio de Phoenix, Arizona, encargado por la
Liga Nacional de Fútbol Americano. Se trata de un recinto cerrado con
capacidad para 68.000 espectadores, con aire acondicionado central y la posibilidad
de que se abra el techo para que entre la luz solar. Teóricamente, el
estadio de Phoenix, como recinto deportivo, no se puede financiar en sí
mismo. Pero el proyecto incluye espacios comerciales como
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