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Los equipos modestos son la principal reserva sentimental del fútbol
coruñés. Cada club es el santo y seña de su barrio y su
pervivencia depende más del cariño y el altruismo de sus tutores
que del propio dinero. Sensibilizado como nunca, el Deportivo, cuyo consejo
de administración también es producto de la cantera del fútbol
modesto, cumplió el pasado 17 de enero con los compromisos adquiridos
con el balompié aficionado, en virtud del convenio suscrito en 1999.
El presidente deportivista, Augusto César Lendoiro, entregó las
subvenciones anuales a los clubes de La Coruña que tienen suscrito el
acuerdo con el Real Club Deportivo: Atlético Castros, Batallador, Caixa
de Aforros, Ciudad Jardín, Deportivo Ciudad, Español, Galicia
Gaiteira, Imperator, Liceo de Monelos, Maravillas, Marola, Marte, Montañeros,
Olímpico, Orzán, Oza Juvenil, Peñarredonda, Relámpago,
San Cristóbal, Santa Margarita, Silva, Sin Querer, Sporting Ciudad, Sporting
Coruñés, María Pita, Torre, Ural, Victoria, Vioño,
Orillamar, Calasanz y Santa María del Mar. Al acto, celebrado en el Playa
Club, también acudieron el consejero Francisco Dopico, encargado de las
categorías inferiores, y Ernesto Bello, coordinador de las categorías
inferiores.
Antes, a principios de la presente temporada, el Real
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Club Deportivo ya entregó una parte importante de las cantidades acordadas a los clubes aficionados que sostienen equipos juveniles y cadetes en categoría nacional y regional, y a los que cedieron jugadores a las categorías inferiores del club deportivista (juveniles, cadetes e infantiles), estas dos últimas recupe- radas de nuevo en la presente campaña.
El presidente deportivista, Augusto César Lendoiro, aprovechó el acto para pedir al fútbol herculino una reflexión conjunta sobre las consecuencias generadas por la marcha de algunos de los mejores valores coruñeses. "Debemos recapacitar sobre la cantera y la actuación de todos ante la llegada de los grandes del fútbol español para captar nuevos talentos", señaló el dirigente deportivista. Las palabras de César Lendoiro apuntan hacia uno de los asuntos más espinosos que afectan al fútbol actual: la acción de intermediarios y ojeadores, en connivencia con los clubes poderosos, para captar menores que, en algunos casos, no superan los 11 o los 12 años. El objetivo del convenio firmado entre el Deportivo y los equipos modestos, desde la temporada 1988-89, no es otro que reconocer el enorme esfuerzo deportivo realizado por el fútbol aficionado, pero también evitar que las jóvenes promesas del balompié coruñés se vayan a otros equipos.
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