Es guapa a rabiar, salta a la vista. Pero el mayor atractivo de esta mujer es la belleza interior. Durante su visita al Playa Club, Silvia Fominaya nos fulminó con su sonrisa. Quedamos cautivados por su simpatía, su paciencia, su presencia, y, sobre todo, por su decisión de abrirse al deportivismo. La cámara de Roberto Aguete, Responsable de Fotografía de RCD, sufrió un impacto brutal durante la sesión: acostumbrada a retratar las piernas de los futbolistas, ya no volverá a ser la misma.
Ha llovido mucho desde que esta mujer residió en la capital herculina. En aquella época tenía diecisiete años, su novio era el jugador Pedro Riesco y la ciudad vivía los años del Superdépor. Desde entonces, Silvia guarda un lugar en su corazoncito para el Deportivo. Y nosotros se lo agradecemos.
“Fui a La Coruña –afirma– siendo muy jovencita, con una relación que duró nueve años. Ahora soy mayor de edad. La vida te enseña muchas cosas. Estoy viviendo un gran momento personal y profesional. Voy a participar en una serie y en una película. Estoy encantada con mi trabajo en el programa Crónicas Marcianas, donde he conocido a Javier Sardá, uno de los mejores presentadores del mundo. Él siempre separa la amistad del trabajo”.
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