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  Lunes 08/09/2008 09:52
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 editorial
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ampliación de capital
garantía de futuro

Probablemente sea fuera de La Coruña donde se calibra mejor lo que el Deportivo significa para la ciudad. A mí ya me ha pasado varias veces, en España, en Francia, en Italia... Cuando yo decía que era de La Coruña, alguien me contestaba inmediatamente: “La Coruña... ¡ah, sí, el Dépor!” Hace años, esto sólo pasaba con el Real Madrid. Y para quien, como yo, es coruñés militante aunque -o a fuer de- ausente y deportivista acérrimo, esas puntualizaciones geográfico-futbolísticas hacen que el corazón casi estalle de orgullo: da mucho gusto.
El Deportivo suscita simpatías en todas partes. Ahora, claro, algunas menos que hace años, en las primeras temporadas del llamado ‘Superdépor’. Normal: ya no somos el típico ‘equipo revelación’, sino un rival temible para los clubes hegemónicos del fútbol español; aquel “¡Barça, Madrid, ya estamos aquí!” del presidente Augusto César Lendoiro no fue, qué iba a serlo, un farol. Y los rivales, más que resultar simpáticos, son temidos; pero ni así ha perdido el Deportivo esa aura de simpatía que le envuelve por ahí adelante desde principios de los 90 del pasado siglo.
En casa, claro, es otra cosa. Y no me refiero a que los aficionados, que sienten y aman al Deportivo, despotriquen contra Irureta como hace años despotricaban contra Arsenio: el derecho a opinar es sagrado, aunque se peque de amnesia o de ingratitud. Hablo de otras cosas. Verán, la práctica totalidad de los clubes españoles tienen problemas económicos, que solventan como mejor pueden. La excepción parece ser el Real Madrid... que se ha beneficiado de una operación urbanística (un ‘pelotazo’, decimos muchos) de acuerdo con los gobiernos municipal y autonómico de Madrid, que no han tenido en cuenta que en la capital hay, también, gente que no es forofa del Real Madrid y a la que la construcción de unas cuantas torres más en la Castellana le parece una aberración, más si se hace con el dinero de sus impuestos. Pero no todos los clubes cuentan con ese apoyo incondicional, digno de un forofo, con el que ha contado Florentino Pérez. El Deportivo, desde luego, para nada: ni institucional, ni por parte de las entidades financieras gallegas, ni siquiera respaldo mediático unánime. Y así es muy difícil sobrevivir, y más todavía sobrevivir como un ‘grande’ de España y hasta de Europa.
No nos engañemos: el Deportivo, si sólo contase con los recursos generados en la ciudad, estaría como estuvo casi siempre: fluctuando entre Segunda y Primera, tal vez encadenando dos o tres temporadas seguidas en Primera, a lo mejor siendo un año el equipo revelación... que habría que deshacer al año siguiente con buenos traspasos. No creo que, a estas alturas, ningún deportivista desee esa vuelta a los 70, a los 80.
Pues... la respuesta está en sus manos. El principal patrimonio del Deportivo, que no tiene campo propio, ya que Riazor es municipal, no es Abegondo; ni siquiera lo es su plantilla: son sus socios, sus accionistas, sus seguidores, todos los que sienten en blanquiazul, todos los que se emocionan, gozan y lloran con el equipo. Ahora, el Dépor les necesita. Nos necesita. La ampliación de capital es, parece, la única vía a nuestro alcance para que el Club pueda tomar algo de aire, bastante aire. Ya sé que no es lo mismo, cómo va a serlo, pedirle a alguien apoyo moral, que casi siempre es gratis, que pedirle que se rasque el bolsillo. Pero el movimiento se demuestra andando, y el amor a unos colores precisa, a veces, aportar un dinerillo, tampoco demasiado, dadas las características del accionariado blanquiazul. Por otra parte, el Club reembolsará a medio plazo esa inversión mediante rebajas en el precio de los abonos.
Sin apoyo institucional real, sin apoyo financiero, con variable apoyo mediático, al Real Club Deportivo le queda el apoyo de sus socios y seguidores. Es el momento de demostrar que no se es deportivista sólo para lo bueno, sólo de boquilla. El Dépor nos necesita: no podemos negarle nuestra ayuda. La afición de este Dépor (no siempre fue así, claro) es capaz de animar al equipo incluso cuando vienen mal dadas, está a muerte con los suyos, vibra con ellos... Ahora se nos pide algo más, y hemos de responder como corresponde a auténticos deportivistas, a coruñeses de verdad, porque, le disguste a quien le disguste, la imagen de La Coruña por ahí adelante es el Dépor; de Zara, por poner un gran ejemplo de éxito que también enorgullece a los coruñeses, un japonés sabe que es una empresa española; un español, que es gallega. Pero no acaba de ubicarla exactamente. Ah, pero ese japonés sabe de dónde es el Dépor, como lo saben todos los españoles y, estoy seguro, hasta los habitantes de Papúa-Nueva Guinea.
Se supone que queremos que esto siga siendo así, ¿no? Pues... de momento, la vía más fácil es acudir a la ampliación de capital del Real Club Deportivo. Para que sigamos siendo ejemplo y hasta motivo de envidia; para seguir presumiendo como nunca habíamos podido hacerlo; para que el mundo sepa dónde está La Coruña. No hay duda: si eres deportivista, demuéstralo ahora.


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Š R.C. Deportivo de La Coruņa 2006. Todos los derechos reservados