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Un reto tecnológico
El proyecto para el estadio del Deportivo pretende convertir el Nuevo Riazor
en un referente internacional como modelo de desarrollo urbano. En primer lugar,
la ciudad y Galicia son la sede de un equipo prestigioso. El Deportivo es uno
de los diez equipos más importantes de Europa, pero hoy en día
su estadio no es adecuado al alto perfil del club. El beneficio de su difusión
a través de los medios y la gran estima que un equipo como éste
da a Galicia no pueden ser medidos económicamente. El club se presenta
ante el mundo como una de las principales fuentes de entretenimiento de España.
En este contexto, lo importante no es el tamaño del estadio, sino el
diseño y las instalaciones para generar ingresos (suites, salones de
socios, puestos de venta, etc).
Más allá de estas consideraciones, hay más posibilidades
potenciales. Primero, la oportunidad de integrar el estadio con un proyecto
de un emprendimiento comercial y público. Nuestra estrategia de diseño
urbano siempre toma el tejido existente y mediante una adición cuidada
introduce cambios que ponen tanto a lo nuevo como a lo viejo bajo una nueva
perspectiva. La tribuna del Nuevo Riazor, por ejemplo, es una estructura singular
y asimétrica diseñada según los estándares de la
UEFA. La mayoría de los asientos están cubiertos y ordenados en
dos terrazas dentro de las gradas Norte (Tribuna) y Oeste (Marathon), y en una
sola terraza dentro de las gradas Sur (Preferencia) y Este (Pabellón).
Las entradas de portal proporcionan acceso a los pasillos de las áreas
de asientos, dispuestos en dos niveles allá donde sea apropiado. Se instalarán
focos en el extremo principal de las gradas Norte y por encima del nivel del
tejado de la grada Sur. A ésta, coincidente con el Paseo de La Habana,
se le minimizará la altura para permitir el máximo ángulo
de luz solar. El objetivo es ofrecer asientos para 36.000 espectadores con excelentes
líneas visuales. Las áreas de servicio están diseñadas
para ofrecer la máxima flexibilidad de uso en operación y mantenimiento.
Los espacios acondicionados estarán limitados a las áreas que
requieren un confort máximo, tales como los palcos, los salones y los
restaurantes. Todo está pensado para acometer un aprovechamiento máximo
del recinto y su entorno. El presente -no ya el futuro- pasa por la superación
del estadio como un espacio meramente deportivo.
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porPeter Eisenman

Genio y deportivista. A Peter Eisenman (New Jersey, 1932), se le considera
uno de los cinco mejores arquitectos del mundo. La historia de la edificación
moderna cataloga a este Pelé del diseño como uno de los precursores
del deconstructivismo, la teoría que inspiró el Guggenheim de
Bilbao. Eisenman se aficionó al fútbol en los años 60,
cuando se trasladó a Europa. Tras ser elegido para construir la Cidade
da Cultura de Galicia, comenzó a asistir a Riazor y se convirtió
al deportivismo. Unos meses después, el 17 de abril de 2001, le entregó
sorpresivamente una carpeta al presidente Lendoiro aprovechando la visita del
Leeds. Ahí tiene usted el que puede ser el estadio más hermoso
del mundo, le dijo. A cambio, pidió una camiseta de Djalminha
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