demasiado bueno para Segunda, demasiado débil para Primera. Hubo, incluso,
alguna incursión -solo dos en categorías inferiores. Del Deportivo
salían grandísimos jugadores -piensen en Luis Suarez, en Amancio...-
que el club no podía retener: era un equipo vendedor.
Pero tanto esfuerzo y tanta historia tenían que tener, finalmente, su
premio. En la última década del siglo XX surgió otro Deportivo,
con inequívoca vocación de grande. Un equipo que no solo se consolidó
en Primera -y en los puestos altos de la tabla: la afición no toleraría
hoy un puesto de los que hace diez años hacían respirar con alivio-
sino que dio el salto a Europa: estadios como el Parque de los Príncipes,
Villa Park, Saint Dénis, Volkspark Stadion, Highbury, Delle Alpi, Giuseppe
Meazza -el también mítico 'San Siro'- vieron pasar al Deportivo;
un Deportivo que, mientras tanto, se hizo con todos los títulos posibles
en España -la Copa del Rey, en la final mas larga y húmeda de
la historia; dos Supercopas y, desde luego, la Liga... tras repetir la frustración
de San Mamés, esta vez en Riazor ante el Valencia y quedarse con la miel
en los labios en el ultimo minuto- y que, por fin, se ganó un puesto
entre los grandes con su doble victoria sobre el Manchester United en Riazor..
y en Old Trafford.
El Deportivo ya no es un equipo ascensor. Ni un equipo vendedor. Es el orgullo
de todos los coruñeses, estén donde estén. Cuando
uno, lejos de la Torre de Hércules, dice que es de La Coruña,
inevitablemente le dicen: "ah, del Depor; enhorabuena".
Y eso... hace sentir un calorcillo muy agradable en el corazón. Siempre
hemos estado, los coruñeses, orgullosos de nuestra ciudad: para nosotros,
no hay otra igual. Pero ahora, además, tenemos un símbolo, un
alma, blanquiazul: ya no tenemos otro equipo. Ni falta que nos hace: somos de
un grande de Europa. El Real Club Deportivo del siglo XXI.
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