La euforia desatada tras los tantos marcados por Sergio y Diego Tristán
tuvo un efecto inmediato en la grada. La fiesta, una vez terminado el partido,
se prolongó hasta el amanecer en La Coruña. Los jugadores deportivistas
disfrutaron de una cena en eI Asador Donostiarra y a la mañana siguiente
fueron recibidos como héroes tanto en el aeropuerto de Alvedro como en
Riazor. Los Medios de comunicación de todo el mundo reflejaron la hazaña
protagonizada por el Deportivo, un equipo que se ha especializado en ganar finales,
como la que siete años antes había proporcionado el primer título
para Galicia, también de Copa y en el Bernabéu.
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