1. El Nuevo Riazor es una obra de arte. La novedad radica en que un
genio de la arquitectura aplica su talento para concebir un campo de fútbol,
a la manera de los grandes Museos contemporáneos. El estadio, por tanto,
se presenta como un símbolo de A Coruña y Galicia en el mundo,
es decir, un reclamo turístico de vanguardia y modernidad del que carece
la ciudad.
2. El Nuevo Riazor es distinto. Está pensado para que el espectador
divise el mar al mismo tiempo que el partido, como si los regates de Valerón
cabalgaran sobre las olas de surfista de la bahía. En este sentido, rompe
con el concepto tradicional de estadio cerrado, supone un ejemplo de integración
en el entorno y recupera su primera identidad, la creada por Rey Pedreira, que
lo concibió abierto al mar.
3. El Nuevo Riazor es rentable. Frente a los Museos temáticos
municipales, que sólo generan el 30% de lo que le cuestan a los coruñeses
(La Voz de Galicia, 21-05-03), el proyecto de Eisenman está pensado para
producir ingresos todos los días del año gracias a su infraestructura
comercial, deportiva, recreativa y hotelera. No sólo está ideado
para ampliar las prestaciones del Pabellón y el Frontón actual,
sino que incluye los servicios que pretende albergar la Casa del Agua proyectada
para esta zona por el Ayuntamiento (piscinas, toboganes, gimnasios, tiendas
de deporte, guardería, restaurantes, comercios, oficinas, aparcamiento,
cibercafé, etc).
4. El Nuevo Riazor es la Nueva Galicia. El fútbol debe ser un
sector estratégico para la ciudad, la comunidad y el país: su
potencial es enorme como industria de entretenimiento. Además de la Galicia
de las Rías, los percebes o la moda, está la Galicia del fútbol.
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