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  entre coruna y compostela: bergantinos y as marinas  

A Coruña y Compostela ofrecen en sus proximidades zonas en las que el viajero será un verdadero descubridor de enigmas en un laberinto de historias y leyendas.

Sendas de peregrinos, aventureros, frailes, arrieros o feriantes, en las que no falta un monumento megalítico, un castro, una torre o un monasterio, tradiciones, fiestas, sorprendentes balnearios o playas, así como un "xantar" con lo mejor de mar y tierra.

Hacia las Mariñas: viejos caminos de Condes y Frailes

Ruta recomendable es la que nos lleva desde A Coruña al ayuntamiento de Oleiros, dejando la playa de Santa Cristina y Bastiagueiro, para llegar a Santa Cruz, con su castillo, otra de las defensas de la bahía, el "Museo dos Oleiros"... quintas, pazos como el de Xaz, la playa y el faro de Mera, el románico de Dexo, el Seixo Blanco, la isla de A Marola, de la que dicen "Quen pasou a Marola pasou a mar toda". Lorbé, paraíso para degustar mejillones. No está lejos el Pazo de Meirás con la Torre de la "Quimera" de la Pardo Bazán, mansión para las vacaciones estivales de Franco. En Osedo está el centro de producción cerámica de O Castro, con el Museo Carlos Maside, "industria de la memoria" para re-crear a partir de la tradición. Sada con la edificación modernista de La Terraza, en vidrio y madera; la playa de Gandarío y Bergondo: el monasterio románico de San Salvador. Cuna de sagas de familias de orfebres. Aquí la joya, entre un rosario de sorprendentes quintas, es el pazo de Mariñán, propiedad de la Diputación provincial, y museo en el que se muestran colecciones artísticas, fundamentalmente pintura de los siglos XIX Y XX y centro de estudios. Se puede, al visitar su interior y sus jardines, comprender aspectos relativos a la vida del siglo XVIII. Paisajes pintados por el impresionista Lloréns.

Betanzos

Antigua villa de parada obligada: la plaza del Campo, en la que, en sus fiestas de agosto, se lanza el gigantesco globo de papel. El "Museo das Mariñas" debe visitarse. Conoceremos la acrópolis, coronada de iglesias como la de Santa María del Azogue de magnífico retablo flamenco; San Francisco, del siglo XIII-XIV, con variedad de tumbas de nobles y comerciantes, entre ellas la de Fernán Pérez de Andrade, "O Bo", la más bella de Galicia. La iglesia de Santiago, estrechas rúas entre casas de balconadas que pueden acoger una tienda o un mesón... un ramo de laurel sobre la puerta indica que hay ese vino compañero de la típica tortilla. La carpintería y las sellas para el agua constituyen parte de la artesanía betanceira. "A Ribeira" del Mandeo es punto de partida de las embarcaciones que en agosto acuden a la romería de Os Caneiros. El Pasatiempo es un insólito parque didáctico, iniciativa de los García Naveira, enriquecidos en Argentina.

Pasando el Puente de O Pedrido sobre el Mandeo entramos en Miño, ayuntamiento que ofrece sorprendentes playas y caminos antiguos que pasan por la iglesia románica primitiva de San Juan de Vilanova. Vilarmaior de senderos medievales que llevaban a Pontedeume, es preciso detenerse con tiempo. Otras guías nos ayudarán a ampliar y sentir múltiples itinerarios para sentir sus raíces y paisajes.

Caminos de Paderne de interés arqueológico, con iglesias románicas de Obre o Vilamourel, algunas de origen prerrománico, como las del inmediato ayuntamiento de Irixoa, cristianizando fuentes: Veríns, Churio, Mántaras en la soledad del monte. Hacia Coirós destaca la silueta de A Espenuca monte sagrado con la iglesia románica de Santa Aia, abajo del paraje de Chelo y Os Caneiros, tan acogedor en verano. Las iglesias románicas de Collantres, Oís, Lesa, Armea jalonan vías romanas y medievales.






Pasaremos por Oza dos Ríos con la monumental iglesia de Cis, conocida en el siglo X, o el monasterio de Bandoxa, donde en septiembre se celebra una típica romería; la de Cuiña de antológicas pinturas del siglo XV. En Cesuras el viajero se adentra en la espesura de bosques de eucaliptos, en la inmensidad de las tradiciones gallegas, relacionadas con los míticos "mouros"... caminos de Aranga, controlados por las ruinas de una vieja fortaleza, fuente e iglesia de pervivencias prerrománicas. Tierras de Curtis con origen en el campamento romano de la "Cohors I Celtiberorum", en la vía Lucus-Brigantia. Vilasantar, parajes pintados por María Antonia Dans, Santa María de Mezonzo, caminos del monasterio cisterciense de Sobrado , primerísima fundación de discípulos de San Bernardo. Desembocamos en el camino francés a Compostela.

El viajero que viene de Ferrol o A Coruña, si dispone de tiempo debe apartarse de las vías rápidas, seguir el Camino de Faro, o Camino inglés, dejando la ría de Mero por los molinos de mareas de Acea da Ma, el puente de O Burgo, en el medievo controlado por los templarios. Aguarda la iglesia de Cambre, custodia de reliquias palestinianas. Ese andar nos lleva por El Bosque Anímado de Wenceslao Fernández Flórez. Abegondo de castros y pazos, el "cruceiro bonito". Carral, encrucijada que conmemora a los "Mártires da Libertade" triste episodio de 1846. El cementerio de Paleo guarda entre sus tumbas el silencio del recuerdo.

Pan y carne es la especialidad. Nuevamente nos adentramos en Culleredo, en el monte Xalo, de grandes peñascos, para la iniciación a la escalada. El valle y la torre de Celas que perteneció a los Andrade, iglesias de trazas románicas: San Cosme de Sésamo y San Estevo, caminos que llevan a las inmediaciones del aeropuerto de Alvedro. Cerceda y el Xalo, más iglesias románicas: San Román de Encrobas, Meirama y Rodís, Xesteda... solemnes pazos.

Tranquilas tierras de Mesía, Xanceda, recorridas por el Tambre y el Samo. Campos de monumentos megalíticos, de castros y de tesoros que pueden observarse en el Museo Arqueológico de A Coruña, de torres que fueron del condado de Trastámara, testigo de las revueltas "irmandiñas" del siglo XV... Bruma con el que fue hospital de peregrinos... Frades, el pazo de Galegos en el que pernoctó Mariana de Neoburgo. San Xiao de Poulo con restos romanos, los pazos de Vidueiro, de Codeseda. En Ordes el viajero debe parar, comer y probar el típico "queique". Tordoia con la cascada de Portosiños, la "Pedra Longa" de ancestrales cultos y el magnífico dolmen de Cabaleiros.Oroso con el puente Sigüeiro sobre el Tambre, estamos en las proximidades de Compostela.

En Trazo y Chaián el Tambre se recrea entre molinos y viejos batanes, las iglesias de Campo, Benza, el pazo de Restande... Val do Dubra para confundirse con el paisaje agrario. También el Dubra ofrece inmejorables cotos de pesca, el bosque de Cernadas, la iglesia de Páramos del siglo XIII. Se recomiendan las ferias de Bembibre para encontrarse con la tradición.






...Y Bergantiños

Desde A Coruña, en dirección Carballo dejamos los museos Eléctrico y de Arte Contemporáneo de Unión-Fenosa, cordón industrial. Entramos en Arteixo, con el santuario de Pastoriza, inmediaciones de un importante castro; aquí pervive el culto a unas piedras y a una fuente considerada "milagreira". Arteixo se caracterizó por sus baños termales, en los que, entrado el siglo XIX, el liberal Porlier planeó fracasos. Patria del historiador Manuel Murguía, esposo de Rosalía Castro. Laracha, recorrida por el poético río Anllóns, ofrece restos de todo tiempo, sorprendentes iglesias románicas como la de Lemaio y Lendo, las torres de Cillobre y el monasterio benedictino de Soandres, fundado en el siglo X. Parajes típicamente bergantiñanos que conducen al santuario de Santa Margarita de Montemaior, con una fuente que los labradores entienden de aguas curativas. Se hace obligado continuar a Caión para sentir y degustar el mar y sus productos. Carballo, núcleo nacido en el entorno de unos baños termales, de concurrida feria y tranquilos parajes, tal como recuerda el Museo de Bergantiños rehabilitando sabiamente el espacio de la antigua carcel, según proyecto del arquitecto Gallego Jorreto: las marismas de Baldaio, la playa de Razo de rítmicas olas... Ponte Lubiáns, Coristanco, tierra de buenas patatas, con el castro de Oca, el pazo de Sísamo, anclado entre campos y castros.

Hacia Santa Comba dejamos lo que fue laguna de Alcaián, territorios cargados de prehistoria: el castro Laberco, la torre de Castriz marcaban el territorio de Trastámara. Encrucijada de caminos de herradura, de Santiago a Fisterra. A Baña y la laguna de Ferreirós de leyendas populares, Troitosende y la "Eira dos mouros". Negreira con los megalitos del monte Corzán, Ponte Maceira, límite con Ames, las iglesias de Gonte, Portor, Landeira y el pazo barroco de Cotón de las familias Mariño y Altamira...

De Carballo seguimos a Malpica, dejando el castro de Cances vigilado por el Monte Neme de tantas leyendas y minas de wolfran, los parajes de Verdes, molinos del Anllóns. Buño de los alfareros es uno de los centros más activos de Galicia en producción de formas populares como el "botixo de roda", símbolo solar con el gallo. Casas con tornos y hornos entre hórreos, como el "quinteiro" formado por el entorno del Forno do Forte, recuperado por la Diputación como conjunto etnográfico. Malpica, acogedor y activo puerto; la Cofradía de Pescadores ofrece obra del pintor surrealista Urbano Lugrís, las islas Sisargas y el cabo de San Adrián en las inmediaciones de la carretera que lleva a Barizo y a la Punta Nariga con uno de los faros más hermosos de la contemporaneidad, obra del arquitecto César Portela.

Se siente la soledad viva del Atlántico. Las Torres de Mens y la iglesia de Santiago, conjunto medieval, obligan a la parada. Es tierra de tradiciones, como las regueifas o desafios cantados, de pandereteras y ancestrales bailes. Cores con la iglesia que muestra elementos de carpintería del siglo XVI. En Ponteceso es imprescindible recordar al romántico Eduardo Pondal, autor del Himno Gallego que habla de los "rumorosos pinos"... las campanas de Anllóns, la "casa do demo"... arenales del Monte Blanco y Balarés, el obligado encuentro con Corme, la playa y la isleta de A Estrela, próxima al cruceiro de A Serpe de Gundamil, construido sobre un símbolo del pecado, la serpiente-alada. La típica aldea de Roncudo con sus cruces mirando al mar, recuerda historias de perceberos, los mejores percebes de mundo... Estamos en los pórticos de la Costa da Morte, Cabana de Bergantiños, proximidades del dolmen de Dombate y el Castro de Borneiro. Siempre adentrándonos en la prehistoria, en tradiciones vivas. Con cierta nostalgia se puede sentir la zanfoña de bergantiñano Xosé Manuel Eirís.





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