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Valor del futbol y del Depor

Llegados a este punto, quizá la pregunta del millón sería la siguiente: si el Deportivo es tan importante para los ciudadanos, ¿cuánto estarían dispuestos a pagar éstos para garantizar que el equipo de la ciudad con el que se sienten identificados en mayor o menor medida se mantenga compitiendo en la elite nacional e internacional? El dato que arroja la encuesta es de 10,5 euros al año por término medio. Aunque el valor concreto es en cierto modo algo anecdótico, sí nos sirve de referencia para echar cuentas. En primer lugar, debe tenerse en cuenta que para la obtención de esta cifra se consideran las respuestas de todos los colectivos, es decir, aficionados al fútbol y no aficionados, socios y no socios, simpatizantes y no simpatizantes del Deportivo, los que no están dispuestos a pagar ni un euro, etc. En suma, todos los mayores de quince años, segmento éste de la población al que se le realizó la encuesta que sirve de base para el estudio que hemos llevado a cabo.

En segundo lugar, la mencionada cifra constituye una aproximación a la valoración individual que a cada uno le merece el Deportivo. A primera vista esta cantidad puede parecer poco significativa, pero para aproximar el valor que le otorga una colectividad en su conjunto al club habría que agregar esta cantidad, ¿cómo?, pues en nuestro caso multiplicándola por la población de más de quince años de A Coruña y los municipios de su área de influencia (casi 340.000 habitantes). De todos modos, en el ejercicio de agregación, si consideramos únicamente la población de un espacio geográfico tan restringido como es A Coruña y los municipios del área metropolitana estaríamos subestimando el valor que se pretende determinar. Una de las razones que explicaría dicha subestimación es que el concepto de comunidad beneficiaria de los efectos externos positivos que hemos venido mencionando no siempre se ciñe al marco de una frontera espacial perfectamente definida, como podría ser el caso de una ciudad, área o región, sino que en ocasiones trasciende a este tipo de límites geográficos. En cierta medida, una prueba de esto lo constituye la verificación de que la disposición a pagar de los no residentes es considerablemente mayor que la manifestada por los residentes en el municipio de A Coruña, lo que sugiere que, en realidad, el factor por el que habría que multiplicar la disposición a pagar individual estimada para determinar el valor agregado, es mucho mayor que el número de habitantes del área geográfica considerada.

No obstante, y al margen de los valores concretos obtenidos para la disposición a pagar individual, resulta de indudable interés conocer las justificaciones de las respuestas que ofrecen los propios entrevistados. Entre las razones alternativas que explican una disposición a pagar positiva la más mencionada (39%) con diferencia es que tener un equipo que compite por ganar títulos hace que el entrevistado se sienta orgulloso de vivir en A Coruña. Este dato es un claro exponente de la importancia del orgullo ciudadano (lo que en el mundo anglosajón se denomina civic pride) asociado con los éxitos del equipo con el que se identifica la ciudadanía. En esta misma línea, si hemos de elegir otro dato muy ilustrativo de la percepción que los ciudadanos tienen del valor del Deportivo es el hecho de que un porcentaje significativo de la población dispuesta a pagar (el 15,6%) esgrime como su principal motivación la creencia de que contar con un equipo de fútbol profesional en la elite convierte A Coruña en una mejor ciudad para vivir.

Por su parte, también nos encontramos con que un 17,3% de los entrevistados que no considera como algo prioritario realizar una aportación con el fin de contribuir a garantizar la supervivencia en la elite del Deportivo, atribuye su postura debido a sus limitaciones presupuestarias, no a que crean que no merezca la pena. Asimismo, del conjunto de individuos que responden no estar dispuestos a pagar nada (un 38,3% del total) y que en principio serían los que menos valoran el equipo, únicamente el 15,6% de los mismos justifica su negativa a contribuir aduciendo que no le importa en absoluto todo lo relacionado con el fútbol.

Un valor para casi todo








Si nos centramos en los valores medios de la disposición a pagar por grupos de edad, sexo, ocupación, niveles educativos y de renta, se constata que en la mayor parte de los casos no existen grandes diferencias, lo cual se puede interpretar como que el Deportivo es un recurso al que la mayor parte de la ciudadanía le otorga una valoración bastante uniforme.

El que no existan apenas diferencias entre los distintos colectivos identificados en lo que a su disposición a pagar se refiere es coherente con la constatación de que, en general, no se aprecian actitudes notoriamente distintas en cuanto a la afición al fútbol de los mencionados colectivos. A este respecto, llama la atención que, incluso los que se declaran indiferentes a todo lo que tenga que ver con el fútbol o manifiestan "estar hartos" de oír hablar del Deportivo, declaran una disposición a pagar positiva.

En lo que concierne a los datos por situación ocupacional y a pesar de que, tal y como hemos comentado, las diferencias no son muy considerables, sí cabría subrayar el esfuerzo relativo que estarían dispuestos a realizar estudiantes, jubilados y parados. Piénsese que el manifestar una disposición a pagar positiva en la práctica supondría renunciar a parte de su renta con el objeto de seguir disfrutando de todo lo que conlleva el Deportivo y en los casos señalados el mencionado esfuerzo resulta especialmente destacable dadas las mayores restricciones presupuestarias a que están sometidos estos colectivos.

Por otra parte, a la hora de determinar el valor económico total de un recurso también hay que incorporar el valor pasivo, o valor para los no usuarios (valor de no uso). Precisamente por esta razón, resulta pertinente volver la atención sobre las personas que no asisten a los partidos ni los ven por televisión. Estas personas también valoran positivamente en alguna medida la existencia del Deportivo, de hecho, más del 50% admite seguir con interés la trayectoria del equipo y por término medio estarían dispuestos a pagar 4,85 euros anuales. Además, porcentajes significativos de este colectivo leen noticias sobre el Deportivo en la prensa y hablan del Depor con cierta frecuencia (32,7%), celebraron el título de liga en la calle (30,4%), consideran que empeoraría la calidad de vida sin el Depor (42,3%) y creen que el equipo mejora la imagen exterior de la ciudad (91,2%).

El fútbol ¿cosa de hombres?

Las diferencias más apreciables entre colectivos afloran al observar la distribución por sexos de los valores de la disposición a pagar. En particular, los hombres declaran una disposición a pagar que prácticamente duplica la cantidad media que aportarían las mujeres. Estos datos parecen estar en consonancia con los que se manejan en otros análisis sociológicos según los cuales la afición al fútbol sigue siendo fundamentalmente "cosa de hombres".

No obstante, con el objeto de valorar el papel de la mujer en su justa medida procede ahondar más en algunas de sus actitudes hacia todo lo que tiene que ver con el fenómeno del Deportivo. Independientemente de la disposición a pagar que declaran, las mujeres se muestran como grandes consumidoras de lo que nosotros hemos caracterizado como bienes públicos asociados a la existencia del Deportivo. Así es, a pesar de que no hablan ni leen tanto sobre el Deportivo como los hombres, los porcentajes de las que admiten seguirlo con interés (más del 75%) y de las que declaran vivir con intensidad los resultados del equipo (el 43,5%) no dejan de ser altamente significativos. Por el contrario, menos del 25% admiten permanecer indiferentes ante la trayectoria del club o estar hartas de oír hablar del fútbol y del Deportivo.

Los datos reveladores de la actitud de las mujeres hacia el Deportivo no acaban aquí: más del 43% celebró en la calle el logro del título de liga y aproximadamente el 65% vio por televisión el partido en el que se proclamó campeón. Además, su percepción de la magnitud del efecto negativo que la desaparición del Deportivo tendría sobre la calidad de vida no sólo es equiparable a la de los hombres, sino que todavía es más acusada (el 53% de las mujeres creen que sin el Deportivo empeoraría la calidad de vida en A Coruña, porcentaje éste superior al del colectivo masculino). Por otro lado, la unanimidad entre el sexo femenino en la valoración de la incidencia positiva de los éxitos del club en la imagen exterior de A Coruña es prácticamente total, no en vano, el 95% considera que contribuyen a mejorar dicha imagen. En consecuencia, este tipo de consideraciones sirve para matizar, por un lado, cualquier conclusión precipitada que pueda extraerse de la mera constatación del valor monetario de la disposición a pagar que manifiestan las mujeres y, por otro, la validez universal del tópico de que "el fútbol es cosa de hombres".








¿Existe vida después del fútbol?

A la luz de los datos manejados casi parece pertinente la pregunta que encabeza este párrafo. Si bien somos conscientes de que se trata de una exageración, no es menos cierto que a veces las exageraciones arrojan luz para entender un fenómeno en todo su alcance. En fin, con la aportación de este tipo de información estadística lo que se pretende es ofrecer algunos ejemplos de muchas de las vertientes asociadas al fútbol en A Coruña que no están suficientemente estudiadas ni evaluadas, al menos cuantitativamente. Por esta razón deberían ser bienvenidos los trabajos que aplicando los métodos pertinentes aporten información valiosa que permita no sólo que el ciudadano pueda formarse una opinión más sólida, sino que contribuya a que las posturas sobre el papel de las Administraciones Públicas en el ámbito del deporte profesional sean más racionales y estén menos sesgadas.

Por otra parte, espero que la línea argumental de esta colaboración sirva para apuntar algunas de las posibilidades que ofrecería el correcto aprovechamiento de la capacidad de atracción del fútbol espectáculo y sus potenciales virtudes integradoras. No en vano, no podemos permanecer ajenos al hecho de que, por un lado, vivimos en una sociedad en la que el ocio se ha erigido en un sector con un peso creciente en la vida de los ciudadanos y, por otro, al importante papel que dentro del sector del ocio se le reserva a todo lo relacionado con el deporte en general y con el fútbol en particular.

La Administracion deberia ser mas racional y menos sesgada

Algunos, probablemente contrarresten este tipo de argumentación aludiendo a las funciones sociales a veces contradictorias y complejas del deporte moderno (que si instrumento de alienación, que si opio del pueblo...). Ahora bien, sin ánimo de alimentar este tipo de debate y al margen de las posturas que se puedan mantener en este terreno, a mí me sigue asaltando una duda. Me explico. Un conocido pensador contemporáneo manifestaba en un reciente ensayo su preocupación por una sociedad que se quede sin religión, aduciendo que no detectaba serenidad ni sabiduría capaces de compensar la falta de religiosidad; pues bien, para finalizar permítaseme la licencia de plantear mi duda a través de una pregunta que no se debería tomar al pie de la letra, pero sí que puede ser una buena piedra de toque para reflexionar sobre el tema abordado a lo largo de estas líneas: ¿Está nuestra sociedad preparada para prescindir del fútbol?

Se le atribuye a Oscar Wilde la frase de que los necios conocen el precio pero desconocen el valor de las cosas. Aunque, obviamente, el conocido escritor no pensaba en el fútbol cuando decía esto, parece oportuno traerlo aquí a colación porque, desgraciadamente, si no se realiza un análisis coste-beneficio riguroso, con el Deportivo se corre el riesgo de que, tal y como suele suceder en casi todos los órdenes de la vida, el verdadero valor de algo sólo se conoce cuando se pierde.


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